Anthropic firmó el 6 de mayo un acuerdo con SpaceX para usar la capacidad de cómputo del centro de datos Colossus 1, situado en Memphis, Tennessee, con acceso durante el mes a más de 300 megavatios de capacidad y a más de 220.000 GPU Nvidia. El acuerdo incluye también conversaciones exploratorias sobre el desarrollo de infraestructura de cómputo orbital a escala de gigavatios. La alianza llega después de que Anthropic registrase un crecimiento de 80 veces en el primer trimestre de 2026, un aumento que había presionado los límites de uso y la capacidad disponible para los planes Claude Pro y Max. El valor económico del acuerdo no se ha hecho público.

Por qué Colossus 1 y por qué ahora

Colossus 1 es el centro de datos que xAI construyó en Memphis en 2024 para entrenar sus propios modelos Grok. El acceso de Anthropic a esa capacidad refleja la escasez de cómputo disponible en el mercado: la demanda de potencia de GPU para entrenamiento e inferencia supera con creces la oferta instalada, y los contratos con operadores establecidos — AWS, Google Cloud, Microsoft Azure — no siempre permiten acceso rápido a grandes bloques de capacidad. La escala de 300 megavatios es relevante: un centro de datos convencional de hiperescala opera entre 100 y 500 megavatios. Acceder a esa capacidad sin construir infraestructura propia supone una ventaja operativa inmediata en el ciclo de entrenamiento de modelos. Anthropic mantiene en paralelo un acuerdo multimillonario con Amazon que sigue vigente.

Musk y Anthropic: de la crítica pública al pacto

El aspecto más llamativo del acuerdo no es técnico sino relacional. Elon Musk había criticado a Anthropic públicamente en meses anteriores. Tras una serie de reuniones, Musk elogió abiertamente al equipo de Anthropic y confirmó que xAI está siendo relanzado bajo el paraguas corporativo de SpaceX. El hecho de que un acuerdo de esta magnitud se haya cerrado con un interlocutor que pocos meses antes era un crítico declarado dice algo sobre la lógica que impera en la carrera por el cómputo de IA: la escasez de recursos obliga a alianzas que la rivalidad ideológica habría descartado. Para Musk, ceder capacidad de Colossus genera ingresos para SpaceX y mantiene la infraestructura en uso pleno; para Anthropic, resuelve un cuello de botella que amenazaba la capacidad y límites de uso de sus productos de consumo.

La apuesta orbital: computación fuera de la atmósfera

Las conversaciones exploratorias sobre cómputo orbital son el elemento más especulativo del acuerdo. SpaceX tiene la capacidad de lanzar satélites en constelaciones densas — Starlink es la demostración práctica de esa capacidad —, lo que abre la posibilidad técnica de distribuir cargas de trabajo de IA en plataformas en órbita baja. Ningún plazo ni especificación técnica se ha confirmado para este componente. El precedente más cercano es el concepto de 'satellite edge computing', explorado por operadores como Amazon con Project Kuiper, pero sin la escala ni la especificidad que una alianza SpaceX-Anthropic podría aportar.

El acuerdo llega en la misma semana en que Nvidia superó los 40.000 millones de dólares en compromisos de inversión en infraestructura de IA y Cloudflare anunció recortes de plantilla en medio de una reorganización ligada a la automatización y la eficiencia operativa. La convergencia de estos movimientos dibuja un sector donde el acceso a hardware es el recurso estratégico determinante — y donde las fronteras entre competidores, clientes y socios se reconfiguran con una velocidad que hace meses habría parecido improbable.