La Fórmula 1 está incorporando la inteligencia artificial con mayor rapidez en sus equipos, sus operaciones y su producto televisivo, según informó Reuters el 4 de mayo. La agencia citó datos de Ampere Analysis que apuntan a ocho nuevas alianzas de IA firmadas en los últimos seis meses, en un campeonato propiedad de Liberty Media y compuesto por 11 equipos. El cambio importa ahora porque la IA ha dejado de aparecer solo como patrocinio tecnológico en los monoplazas y empieza a formar parte de decisiones operativas, análisis de datos y formas de contar la carrera al espectador.

De los logos en el coche a la estrategia de carrera

Uno de los ejemplos más visibles es Atlassian Williams F1 Team, que se ha asociado con Anthropic para integrar Claude en áreas como la estrategia, el desarrollo del coche y las operaciones internas. Williams presenta a Claude como su “Official Thinking Partner”, una fórmula comercial que, en este caso, va acompañada de una integración dentro de la organización. Peter Kenyon, asesor del consejo de Williams, dijo a Reuters que la alianza era “mucho más que una pegatina en un coche” y la vinculó al intento del equipo de volver a competir en la parte alta.

La frontera relevante está ahí: en la Fórmula 1, la IA no se vende solo como escaparate de marca, sino como herramienta para trabajar con volúmenes de datos que ya superaban la capacidad de análisis manual en tiempo real. Reuters recoge que estos sistemas ayudan a interpretar reglamentos deportivos y técnicos, a reducir carga administrativa y a asistir a los ingenieros en situaciones de pista. En un deporte sometido a un límite de costes de 215 millones de dólares, la eficiencia tiene un valor competitivo directo.

Oracle Red Bull Racing también aparece en esa evolución. Jack Harington, responsable de alianzas del equipo, explicó a Reuters que el uso de IA ha pasado de una aproximación más básica a otra de tipo agente, capaz de aportar decisiones en lugar de limitarse a buscar información. El equipo, donde compite Max Verstappen, mantiene una asociación con Oracle, compañía valorada por Reuters en 494.000 millones de dólares en el contexto de la información publicada.

Las tecnológicas encuentran en la F1 un escaparate de alto rendimiento

El avance no se limita a los garajes. Google ha llevado Gemini al centro de su colaboración con McLaren Racing, con el objetivo de apoyar el trabajo del equipo dentro y fuera de la pista. Amazon Web Services, socio tecnológico de la Fórmula 1, también utiliza aprendizaje automático e IA generativa en herramientas como Track Pulse, pensadas para ofrecer al equipo de retransmisión una lectura más clara de lo que ocurre en carrera.

El negocio alrededor de la categoría explica parte de esta carrera por la IA. Reuters citó datos de SponsorUnited según los cuales la tecnología lideró las diez mayores categorías de gasto de los equipos de F1, con una estimación de 769 millones de dólares la temporada pasada, un 41% más que el año anterior. El mismo informe situó a las marcas de IA y aprendizaje automático entre cuatro de los quince nuevos inversores más relevantes en patrocinio.

La Fórmula 1 alcanzó en 2025 los 2.540 millones de dólares en patrocinio total de equipos, de acuerdo con los datos citados por Reuters. Esa cifra la situó como la segunda propiedad deportiva con mayores ingresos por patrocinio, por detrás de la NFL, que llegó a 2.700 millones de dólares. Para las empresas de IA, el campeonato ofrece una combinación poco frecuente: ingeniería extrema, audiencia global y una narrativa natural sobre velocidad, datos y decisiones bajo presión.

El siguiente paso confirmado no es una única implantación, sino la extensión práctica de estas alianzas durante la temporada. Los equipos tendrán que demostrar si la IA mejora procesos concretos sin desplazar el criterio humano que sigue definiendo la estrategia de carrera. La diferencia entre patrocinio y ventaja competitiva se medirá menos por los anuncios y más por cómo estas herramientas se integren en el muro de boxes, la fábrica y la retransmisión.