Telecinco ha recurrido a una promoción generada con inteligencia artificial y estética de «brainrot» para mover la conversación alrededor de la décima edición de La isla de las tentaciones. La pieza, publicada el 8 de abril de 2026 según medios españoles que la monitorizaron en redes, mostraba frutas antropomórficas, movimientos rígidos y un acabado deliberadamente cercano al «AI slop» que se ha hecho reconocible en TikTok y otras plataformas de vídeo corto.
La campaña no es relevante solo por la rareza visual. También muestra cómo la televisión en abierto intenta apropiarse de códigos nativos de internet para llamar la atención de una audiencia joven que ya no descubre programas de entretenimiento únicamente a través de la parrilla tradicional. En ese sentido, el vídeo funciona menos como una promo convencional y más como un intento de provocar comentario, burla, captura de pantalla y redistribución.
Una promoción pensada para circular, no para gustar a todos
El uso de estética «brainrot» no busca necesariamente parecer pulido. Ese es precisamente el punto. Muchos vídeos virales generados con IA funcionan porque resultan extraños, exagerados o visualmente incómodos. Telecinco parece haber entendido esa lógica: si una campaña no puede competir con el lenguaje limpio de Netflix, Prime Video o YouTube, puede intentar competir con el ruido.
La estrategia tiene una ventaja evidente. Una pieza así se comenta porque se sale de la norma televisiva. También tiene un riesgo: puede reforzar la percepción de que la cadena está recurriendo a una solución barata o desesperada. Xataka leyó la campaña en ese contexto, como un gesto de Telecinco para empujar un formato que necesita volver a generar atención social. Otros medios especializados en televisión también recogieron críticas al uso de IA en promociones anteriores del programa.
IA, bajo coste y cultura de meme
La inteligencia artificial generativa está cambiando la producción promocional porque permite crear piezas rápidas, baratas y visualmente llamativas sin el mismo equipo de rodaje, diseño o animación que exigiría una campaña tradicional. Para una cadena generalista, eso puede resultar tentador: se pueden probar ideas, adaptar mensajes al lenguaje de redes y producir variaciones en muy poco tiempo.
Pero el ahorro no equivale automáticamente a eficacia. Una pieza generada con IA puede llamar la atención durante unas horas y, al mismo tiempo, transmitir una imagen de deterioro creativo. En televisión, donde la confianza en la marca y la identificación emocional con los formatos siguen importando, esa tensión es delicada. El público puede compartir el vídeo por gracioso, pero no necesariamente convertirse en espectador fiel del programa.
Qué dice esto de la televisión española
La campaña de Telecinco encaja en un momento de transición para la televisión española. Los realities siguen teniendo capacidad de generar conversación, pero ya no viven solo de la emisión lineal. Necesitan clips, memes, reacciones, cuentas oficiales ágiles y una presencia constante en plataformas donde los espectadores más jóvenes pasan más tiempo que frente al televisor.
El recurso a la IA muestra esa presión. No significa que todos los contenidos promocionales vayan a convertirse en vídeos sintéticos, ni que las cadenas puedan sustituir la estrategia de marca por herramientas generativas. Sí indica que el marketing televisivo se está acercando a una lógica de prueba rápida: lanzar una pieza extraña, observar la reacción, medir el ruido y decidir si el rechazo también sirve como visibilidad.
La pregunta no es si la IA puede hacer promos
La pregunta importante es si la IA ayuda a contar mejor el valor del programa. En el caso de La isla de las tentaciones, una estética absurda puede encajar con el tono exagerado, emocional y viral del formato. Pero también puede convertirse en una distracción si el público solo recuerda la rareza del anuncio y no el estreno, los participantes o la promesa narrativa de la temporada.
Telecinco ha logrado que se hable de la campaña. Eso ya es una victoria parcial en la economía de la atención. Lo que todavía está por demostrar es si el «brainrot» generado con IA puede traducirse en audiencia sostenida o si será recordado como otro síntoma de una televisión que intenta aprender el idioma de internet a base de memes sintéticos.