Meta empezó a notificar una nueva ronda de despidos este miércoles, en una reestructuración que la compañía está vinculando a una forma de trabajar más plana y orientada a la inteligencia artificial. El dato central no es solo el tamaño del recorte, sino el cambio organizativo que lo acompaña: según documentos internos citados por Reuters, la empresa prevé mover a miles de empleados hacia iniciativas relacionadas con flujos de trabajo de IA y eliminar parte de la estructura de mandos intermedios.

La noticia llega pocos días después de que Meta ya preparara el mercado para una primera ola de recortes. La diferencia ahora es que el proceso pasa de la planificación a las comunicaciones internas. Por eso conviene leerlo como una actualización del mismo expediente, no como un caso aislado ni como una simple repetición del anuncio anterior.

Qué se sabe de la primera ola

Reuters había adelantado que Meta apuntaba al 20 de mayo para una primera ola de despidos equivalente a cerca del 10% de su plantilla. En un documento posterior visto por la agencia, la compañía detalló que los cambios no se limitan a salidas: también incluyen traslados hacia equipos centrados en IA, estructuras más pequeñas y una reducción de niveles de gestión.

La cifra exacta de personas notificadas puede variar según país, legislación laboral y calendario interno. Por eso es más prudente hablar de una primera ola de alrededor del 10% que de un número cerrado y definitivo para todo el año. Reuters también informó de que habría más recortes más adelante en 2026, aunque los detalles de esas fases no estaban cerrados.

IA, capex y una empresa más pequeña

El telón de fondo es el gasto de Meta en infraestructura de IA. En sus resultados del primer trimestre de 2026, la compañía elevó su guía de gasto de capital anual hasta un rango de 125.000 a 145.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, reportó ingresos de 56.311 millones de dólares y un beneficio neto de 26.773 millones. Es decir: los recortes no llegan en un momento de debilidad inmediata del negocio publicitario, sino en una fase de fuerte inversión y reorganización.

Ese contraste explica por qué el movimiento genera tanta tensión. Meta está intentando financiar y acelerar su carrera de IA sin perder margen operativo, mientras reorganiza equipos para que herramientas internas y agentes de software asuman más tareas. La empresa presenta la operación como una forma de trabajar con más velocidad; para los empleados, en cambio, el mensaje se traduce en incertidumbre laboral y presión por adaptarse a nuevas funciones.

Traslados, pods y reacción interna

El documento citado por Reuters habla de traslados a iniciativas como Applied AI Engineering y equipos relacionados con automatización del trabajo interno. También menciona estructuras de “pods” o cohortes más pequeñas. La idea encaja con una tendencia más amplia en Silicon Valley: menos capas de gestión, más equipos técnicos compactos y mayor dependencia de herramientas de IA para medir, resumir o automatizar tareas.

Pero el cambio no está ocurriendo sin resistencia. The Guardian informó de malestar por traslados obligatorios, nuevas formas de seguimiento del trabajo y una sensación creciente de que la compañía está cambiando su cultura interna a gran velocidad. Esa reacción no convierte por sí sola la estrategia en fallida, pero sí muestra que el coste humano de la transición es real.

La lectura responsable es doble. Meta sigue siendo una de las empresas más rentables del sector y está apostando por una infraestructura de IA enorme. A la vez, esa apuesta está viniendo acompañada de recortes, reasignaciones y una estructura laboral más dura. El titular no debería ser solo que Meta despide empleados; también que está rediseñando la forma en que quiere operar en la era de la IA.